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original en :

 http://www.dmenor-mad.es/pdf/publicaciones/sindrome_alienacion_parental.pdf

 

http://www.amnistia-infantil.org/SAP-dMenor-CAM.htm

mas info en: http://www.amnistia-infantil.org/SAP-dMenor-CAM.htm

 

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ruptura de pareja e hijos

EL SÍNDROME

DE ALIENACIÓN

PARENTAL

Autor: José Manuel Aguilar Cuenca. Psicólogo

Edita: Oficina del Defensor del Menor

en La Comunidad de Madrid

Autor: José Manuel Aguilar Cuenca. Psicólogo

Imprime: Piscegraf, S.L.

Diseño e ilustración: Francisco Miguel Lara

Depósito Legal: M-15390-2006

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Índice

PRESENTACIÓN 6

Guía para Padres: 8

PADRES E HIJOS: UNA FAMILIA

LA PAREJA SE ROMPE 8

NOS DIVORCIAMOS ¿QUÉ HACER? 9

NOS DIVORCIAMOS ¿QUÉ NO HACER? 10

CUANDO UN PROGENITOR 11

USA A SUS HIJOS PARA HACER DAÑO AL OTRO

¿QUÉ OCURRE EN EL HIJO? 12

¿QUÉ HACER CUANDO SE PRESENTA 13

LA ALIENACIÓN PARENTAL?

CONCLUSIONES 13

BIBLIOGRAFÍA 14

ruptura de pareja e hijos EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

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Presentación

La Institución del Defensor del Menor tiene entre sus fines y responsabilidades

esenciales la divulgación de temas y contenidos de especial relevancia

y significación en la vida de nuestros menores. El contenido que

se desarrolla en el presente texto pretende introducir al lector adulto en

el complejo mundo de relaciones y conflictos que suelen derivarse de las

separaciones y divorcios de las parejas y, de modo singular, de los efectos

y consecuencias que estos procesos tienen en los menores de edad,

en los hijos e hijas de esas parejas que, de diferentes maneras, deciden

poner fin a su vida en común. El creciente número de separaciones y

divorcios que vienen produciéndose en la sociedad actual supone una

circunstancia a tener en cuenta por todos, pero especialmente por quienes

buscan otras alternativas a su vida personal como adultos, legítima

sin duda, pero necesitadas siempre de la necesaria e imprescindible reflexión

sobre las necesidades de los seres más vulnerables en este tipo de

rupturas, los niños y adolescentes implicados.

Parece evidente y suficientemente contrastado que las situaciones de

conflicto que se derivan de determinados casos de separación o divorcio

vienen a suponer un especial lastre para el adecuado desarrollo de

niños, niñas y adolescentes que, de modo general, asisten sin demasiada

capacidad de respuesta a las dificultades ordinarias y, en ocasiones, especialmente

dolorosas de la decisión de sus padres. Y resulta innegable la

responsabilidad de todos para prevenir las referidas situaciones y, en su

caso, intervenir de forma adecuada y sensible en la resolución estable y

constructiva de las mismas.

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El profesional que ha sido encargado de la elaboración del texto, José

Manuel Aguilar, contribuye con sus reflexiones, argumentos, experiencia

y propuestas a descifrar el complejo código de ideas y comportamientos

contenidos en este tipo de situaciones, presentes sin duda en muchos

domicilios y en el día a día que se vive de manera cotidiana y ordinaria

en las relaciones entre excónyuges y entre adultos y niños.

Con el material propuesto, la Institución del Defensor del Menor pretende

contribuir a la divulgación de aspectos de naturaleza teórica y

práctica en torno al convivir diario en este tipo de situaciones, señalando

la relevancia de que padres y madres perciban de manera significativa

y sensible la importancia de prestar atención a las relaciones afectivas,

emocionales y de trato cotidiano con sus hijos destacando el interés

superior de las necesidades de éstos en cualquier contexto o circunstancia

en que puedan verse implicados.

Deseamos que las ideas, reflexiones y vivencias que a continuación se

citan sirvan y contribuyan a desarrollar de manera eficaz la convivencia

pacífica, respetuosa y constructiva entre las personas, valorando las

incuestionables ventajas que esta óptica conlleva siempre para los menores

de edad, siempre más vulnerables.

Pedro Núñez Morgades

DEFENSOR DEL MENOR

Guía para Padres:

PADRES E HIJOS: UNA FAMILIA

La familia es el entorno en donde los hijos se desarrollan. En él reciben protección,

cuidados, afecto y educación, aportando un lugar seguro y estable para su desarrollo.

Tan importante como ésto es el hecho de que también es el marco donde los hijos

establecen los primeros vínculos. Primero, con sus padres y hermanos; luego, con sus

abuelos, tíos y primos.

Estas relaciones aportan afecto y permiten al niño desarrollarse como ser social, integrado

en un grupo con el que se identifica y se siente seguro, cubriéndole otras necesidades

y conocimientos tan importantes para su desarrollo futuro como será la educación

que reciba o el cuidado del que disfrute.

En ocasiones, este entorno se rompe. Los padres, responsables del proyecto que una

vez decidieron juntos, tienen dificultades para seguir adelante en su vida en común. Es

entonces cuando llega el divorcio.

El divorcio es la ruptura del vínculo entre los progenitores y, por tanto, es un problema

entre dos adultos. El divorcio es un problema de pareja, no un problema de los hijos.

LA PAREJA SE ROMPE

Una vez que la pareja decide romper su vida en común debe entender que las relaciones

que los hijos han establecido con ambos progenitores, así como con el resto de

su familia, no deben verse afectadas.

Las relaciones de los hijos con sus padres son un derecho del menor y una necesidad

para su correcto desarrollo.

Si vamos a divorciarnos dividiremos el hogar, los bienes materiales, pero los hijos no

entran en el reparto.Aunque uno de los progenitores se haga cargo de la custodia, las

responsabilidades y cuidado de los hijos seguirán siendo un compromiso común.

En ocasiones, el progenitor al que el juez ha otorgado la custodia considera que es

mejor padre o madre, que tiene más derechos y, poco a poco, va entorpeciendo la relación

del otro progenitor con sus hijos, interfiriendo en el deseo natural de éstos de mantener

el vínculo afectivo que tanto necesitan para desarrollarse correctamente.

De este modo, decide sobre los temas académicos, de salud, familiares o religiosos,

sin consultar con el otro progenitor, convirtiéndose en un vigilante con autoridad para

tomar decisiones sobre lo que es bueno y lo que no para los hijos comunes, olvidándose

de que sigue educándoles y está afectando a su correcto desarrollo.

ruptura de pareja e hijos EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

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NOS DIVORCIAMOS ¿QUÉ HACER?

Si tenéis problemas en vuestra convivencia en común debéis apartar a los hijos de

las discusiones. Los niños se ven muy afectados cuando contemplan un conflicto entre

sus padres, sufren y se angustian. Muchos no tienen recursos para saber qué está ocurriendo

realmente y llegan a creer que tienen la culpa de vuestras diferencias.

Si tenéis que hablar y creéis que puede haber tensión en la conversación, hacedlo

cuando ellos estén durmiendo, o buscad un lugar fuera de casa, cuando los niños estén

ocupados en sus actividades o jugando con sus amigos.

Si habéis tomado la decisión firme de divorciaros, comunicádsela juntos. Sentaos con

vuestros hijos y hablad con tranquilidad para despejar sus dudas. Manteneos serenos y

controlad vuestras propias emociones. Debéis hacerles ver que ellos seguirán teniendo

todo vuestro amor.

Si os preguntan, respondedles a todas las dudas, con un lenguaje adecuado a su edad.

Si no os consideráis preparados, pedid ayuda a un profesional y consultad libros sobre

el tema. Cuando os encontréis fuertes encarad la tarea.

Si no os preguntan, no les forcéis. Seguramente irán surgiendo dudas y tendréis que

ir afrontándolas según el ritmo que ellos os marquen. Observad sus reacciones en los

días siguientes e informad a sus tutores para que también estén alerta.

Si uno de vosotros deja el hogar, debe aprender a relacionarse con sus hijos del

mismo modo que lo hacía antes, pero en unas condiciones distintas. Debéis aprender

a jugar, compartir, educar y, si es necesario, poner límites a vuestros hijos aunque ahora

no viváis todo el tiempo juntos.

Si uno de vosotros se queda con la custodia de los hijos debéis pensar siempre que

la responsabilidad sigue siendo compartida con la antigua pareja. Ésta ya no te acompañará

en tu vida, pero nunca dejará de acompañar a vuestros hijos.

9

Debéis apartar a

los niños de las

discusiones.

Los niños se ven

muy afectados

cuando contemplan

un conflicto entre

sus padres, sufren

y se angustian.

NOS DIVORCIAMOS ¿QUÉ NO HACER?

Si antes fue buen padre ahora no tiene porqué haber cambiado. Sea quien sea el que

queda a cargo de su custodia debe entender que su obligación es facilitar la relación de

los hijos comunes con el otro progenitor, favoreciendo la comunicación. Los niños necesitan

saber que ambos progenitores les siguen queriendo.

No involucréis a los hijos en vuestros problemas de adultos. Si lo hacéis, podéis estar

empujándoles a tomar partido por uno de vosotros. Recordad que, para ellos, ambos

sois lo más importante del mundo y a ambos os necesitan.

Debéis vencer la tentación de hacer comentarios negativos del otro progenitor

delante de ellos. No relatéis los acontecimientos judiciales o vuestras diferencias. Ellos

no tienen la culpa de tener dos padres incapaces de entenderse.

Recordad a vuestra familia que también evite este comportamiento. Si ocupáis vuestro

tiempo en común en denigrar al otro, estáis perdiendo un tiempo juntos que nunca

recuperaréis.

Vuestros hijos no son vuestros terapeutas, vuestros amigos o consejeros. Si necesitáis

ayuda, buscad un profesional que os asesore en los momentos difíciles o un amigo que

os escuche.

Cuidad vuestro lenguaje. Ellos pueden malinterpretarlo, considerar que estáis intentando

agredir al otro o sentir vuestro dolor sin poder hacer nada. Ellos no interpretan

las palabras y gestos de los adultos del mismo modo que vosotros.

ruptura de pareja e hijos EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

10

No involucréis a vuestros hijos en

vuestros problemas de adultos. Si lo

hacéis podéis estar empujándoles a

tomar partido por uno de vosotros.

CUANDO UN PROGENITOR USA A SUS HIJOS

PARA HACER DAÑO AL OTRO

En ocasiones, los padres que se divorcian realizan comentarios denigrantes y negativos

sobre el otro progenitor. Es habitual que esto ocurra alguna vez en todo divorcio,

cuando el dolor y la frustración empujan más que la razón. Pero si sucede de modo

continuo, nos encontramos con un intento de educar al hijo en el odio hacia el otro

progenitor.A esto lo llamamos Síndrome de Alienación Parental.

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un trastorno caracterizado por un conjunto

de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia

de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o

destruir sus vínculos con el otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que

debería esperarse de su condición.

En un principio, el padre que lleva a cabo la educación en el odio realiza comentarios

malintencionados sobre el otro, denigrándole e injuriándole, hasta que el menor los

interioriza y expresa, por sí sólo, su rechazo a tener contacto con él. A este padre o

madre le llamaremos el progenitor alienador.

Junto a los comentarios, el progenitor alienador comienza a interferir en los contactos

del hijo con el otro progenitor, no haciéndole llegar los regalos que le manda, interfiriendo

en las llamadas telefónicas, entorpeciendo el tiempo de convivencia de ambos

o alentando a que sea desobediente, desautorizándole en decisiones importantes en la

vida del hijo.

Habitualmente suelen usar a los profesionales, docentes y

sanitarios, para avalar sus interferencias, así como implican a

la familia extensa (abuelos, tíos, primos, etc...) para que se

sumen a la campaña de desprestigio del padre o madre

ausente delante del niño.

11

En ocasiones los padres

que se divorcian llevan a cabo

comentarios denigrantes

y negativos sobre el otro

progenitor.

¿QUÉ OCURRE EN EL HIJO?

Cuando esto ocurre, el niño se ve forzado a tomar partido. Unos niños suelen hacer

dos mundos separados, no comentando nada de lo que ocurre en casa de uno de sus

padres en la casa del otro. De este modo dice a cada uno lo que quiere oír. Otros niños

aprovechan temporalmente la falta de comunicación para sacar partido de la situación;

pero, tanto unos como otros, tarde o temprano se ven forzados a tomar partido por

el bando más agresivo.

Al principio suelen reproducir los reproches que el padre alienador ha realizado. De

este modo, el progenitor rechazado contempla perplejo cómo su hijo hace comentarios

que ya ha escuchado en boca de su ex pareja.

Después, el niño comienza a sentirse incómodo cuando tiene que ir a casa del padre

rechazado, pone cualquier excusa, disminuye la comunicación y, cuando éste le pregunta

responde de modo agresivo al considerar que se está entrometiendo en su vida.

Finalmente, el menor es el que lleva a cabo la campaña de rechazo e injurias, afirmando

que es él el que, de modo autónomo, ha llegado a esa postura. Mientras, el progenitor

alienador, que inició la educación en el odio hacia el otro, afirma que él no puede

hacer nada para convencer a su hijo, y que es éste el que ha decidido, por sí mismo, no

tener contacto con el otro padre.A eso lo llamamos un falso conciliador.

Es entonces cuando el niño deja de ser arma arrojadiza y se convierte en infantería,

rechazando tanto al progenitor, como a sus abuelos, tíos, primos o cualquier persona

relacionada con esa rama familiar.

ruptura de pareja e hijos EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

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¿QUÉ HACER CUANDO SE PRESENTA

LA ALIENACIÓN PARENTAL?

La recomendación fundamental para el progenitor rechazado es evitar que se rompa

el vínculo. Por breve que sea el tiempo que pasa con su hijo siempre es mejor que no

compartir nada. Mientras mantenga el vínculo hay una puerta abierta al diálogo.

Busque ayuda profesional que le asesore en el abordaje de su problema. De mantenerse

las dificultades tendrá que denunciar la presencia de aquellas conductas y estrategias

que intenten interferir en la relación con sus hijos.

Recuerde que el vínculo que el menor establece con el progenitor alienador se basa

en el miedo y en la asunción de unas creencias que no le son propias. Si su hijo le recrimina

cosas injustas o incluso falsas, si le insulta o rechaza, recuerde que no es libre en sus

decisiones. Aquel que ha manipulado sus deseos y acciones está hablando por su boca.

CONCLUSIONES

Los hijos consideran el divorcio como una pérdida si pierden los vínculos afectivos

con sus padres.

La visión del conflicto en sus progenitores es un elemento que traerá las consecuencias

más negativas para su desarrollo futuro.

El menor debe ser libre para relacionarse con sus padres, sin tener que estar obligado

a elegir, pues a ambos quiere y necesita.

Y debe tener permiso psicológico para comunicarse con sus progenitores, sin que en

ningún momento se vea limitado o sancionado por nadie.

La calidad de la relación con su hijo es más importante que la cantidad. El tiempo con

su hijo es para compartir la vida juntos, haciendo actividades en común, interesándose

por sus inquietudes, ayudándole en su desarrollo. A un hijo no se le visita; con un hijo

se comparten tiempo y experiencias.

13

El menor debe ser libre para relacionarse con

sus padres, sin tener que estar obligado a

elegir, pues a ambos quiere y necesita.

BIBLIOGRAFÍA

Aguilar, J. M. (2006) Con mamá y con papá. Ed. Almuzara. Córdoba.

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