El psicólogo andaluz presentó en Mieres el
primer libro español que analiza el síndrome de alienación parental
Mieres del Camino,
David MONTAÑÉS
Una niña de cinco años debe testificar contra de uno de sus padres,
al que se niega a ver tras la separación de los cónyuges. La joven
afirma sin pestañear ante el fiscal que el rechazo tiene su origen «en
una intromisión sistemática en mi intimidad que me violenta». Este hecho
real fue expuesto el pasado jueves en Mieres por el psicólogo andaluz
José Manuel Aguilar como un ejemplo del síndrome de alienación parental,
es decir, el chantaje emocional que padres y madres separados hacen a
sus hijos para posicionarlos en contra del otro. «Es obvio que una niña
de esta edad no puede razonar de esta forma, y que bajo sus palabras
subyace una labor de presión psicológica», apuntó este experto, que
aseguró que en España cada año son víctimas de estas prácticas entre
24.000 y 50.000 menores.
José Manuel Aguilar presentó en el marco del Club LA NUEVA ESPAÑA en
las Cuencas el primer libro -«Hijos manipulados por un cónyuge para
odiar al otro»- que se publica en España en el que se analiza esta
problemática, cada vez más extendida. El autor estuvo arropado por el
abogado y presidente de la Fundación Emilio Barbón, Tomas Antuña, y por
los representantes de SOS Papá en Asturias, José Ramón Viesca y María
Jesús Álvarez. El psicólogo dibujó el proceso que siguen estos casos:
«Tras la separación, algunos padres utilizan a los hijos para vengarse y
les van convenciendo poco a poco para que rechacen al otro progenitor».
José Manuel Aguilar aseguró que llega un momento en que el propio menor
se convierte en autónomo y autoalimenta su rechazo: «Cuando un niño
odia, todo es blanco o negro», señaló.
El síndrome de alienación parental, pese a estar muy extendido, no
está reconocido socialmente: «Debo decir que hasta mis propios
compañeros ignoran en la mayoría de los casos estas prácticas», apuntó
el terapeuta andaluz. Aguilar recordó que en Estados Unidos se trata
este problema desde hace un cuarto de siglo. «Parece como si nadie
quisiera escuchar la realidad», indicó este experto.
Tomas Antuña analizó este tipo de chantaje en el ámbito familiar
desde un punto de vista legal. «Por desgracia, muchos padres extienden a
los hijos la repartición de los bienes gananciales», lamentó el
presidente de la Fundación Emilio Barbón. Este abogado lavianés se
mostró contrario a que menores sin capacidad de decisión puedan negarse
a ver a uno de sus padres si no existen motivos demostrados: «La
justicia deja pasar en ocasiones aspectos que no debiera», indicó Antuña.
La simplificación de los procesos de divorcio que acaba de aprobar el
Gobierno central no parece que vaya a aportar un gran avance. El cónyuge
que se considera víctima cae en ocasiones en la tentación de utilizar a
sus hijos como herramienta venganza. «Si bien la culpabilidad está
desterrada jurídicamente, sigue patente en los hijos, que son utilizados
para pasar factura».
José Manuel Aguilar manifestó en Mieres su confianza en que en un
plazo breve de tiempo el síndrome de alienación parental sea asumido
como problema tanto por los profesionales de la psicología como por los
del campo jurídico.