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EN BUSCA DE DIVORCIOS EN PAZ
A vueltas con la custodia compartida
La custodia compartida es uno de los puntos más conflictivos de la
nueva ley
de divorcio planteada por el gobierno. Mientras sus partidarios creen
que
puede mejorar la relación del hijo con cada uno de los cónyuges
separados y
asegurar sus derechos, las opiniones contrarias aducen que aún son
pocos los
padres que solicitan la custodia. Aunque todos coinciden en que la
medida no
es aplicable en el caso de desacuerdo grave entre los progenitores.
Ilustración: Gallardo
Publicado en: La Vanguardia Magazine, 17 de octubre de 2004
http://www.magdabandera.com/es/hemeroteca/171004vanguardia_mag.htm
Magda Bandera | 17-10-04
"Cuando dos personas se separan, dejan de ser pareja, pero siguen siendo padres". Esta obviedad no lo es tanto en algunos procesos de ruptura.
Por
ese motivo, psicólogos y mediadores familiares repiten la frase sin
cesar.
Saben que a menudo, en plena batalla legal y emocional, los implicados olvidan que "lo importante no son sus derechos, sino los del niño",
explica
Javier Aznar, psicólogo clínico. La gente en proceso de separación
puede hacer cosas que en otras circunstancias jamás haría, añade este psicoterapeuta familiar de la asociación Ventijol.
El amor puede transformarse en odio con una virulencia que impide cualquier diálogo. Esa tensión se transmite a toda la familia y se hace evidente las calles españolas los fines de semana, cuando miles de adultos esperan en el portal de sus antiguos hogares a que sus hijos bajen con la bolsa preparada para pasar juntos 48 horas. En la mayoría de los casos, deberán esperar otras 288 para que la escena se vuelva a repetir.
A veces la entrega del "niño" se asemeja a la de un paquete postal. Los adultos no cruzan una palabra, ni siquiera una mirada. "En España hay más de millón y medio de separados. Y la cifra va a seguir aumentando en el futuro por varias razones: porque se vive más años, porque se aguanta menos, porquese viaja más", analiza Javier Urra, psicólogo clínico y primer
Defensor del Menor de España. Para afrontar esta realidad es necesario que la gente aprenda a afrontar las separaciones.
Urra cree que "se debería educar a los jóvenes a asumir conflictos y a entender que a veces las relaciones se agotan por diferentes causas. Es esencial enseñarles a no odiar". El hecho de que aparezca una tercera persona no debería ser tomado como un ataque personal.
En ningún caso los propios sentimientos deberían ser transmitidos al
menor.
Pedro Núñez, actual defensor de la Comunidad de Madrid, denuncia que
una de
las formas "más brutales de maltrato que se da en la actualidad es la utilización despiadada del menor en las separaciones traumáticas". Sin recurrir a fórmulas especialmente crueles de manipulación, una pregunta clásica como "Y tú, ¿a quién quieres más, a mamá o a papá?" es hoy más insoportable que nunca. Y es que a veces los niños deben responderla
ante un
juez con su imponente toga.
Esa imagen resulta especialmente dolorosa para un niño. "Es lo que se
conoce
como "maltrato institucional o doble victimización", denuncia Núñez
quien
considera que la nueva Ley del Divorcio debería incluir mecanismos
para que
los menores que declaran ante un juez puedan hacerlo en un ambiente distendido y no en los tribunales.
La opinión de los niños
En los procesos de separación siempre se consulta la opinión de los
niños
mayores de doce años y de los menores de esta edad si tienen madurez suficiente. En la actualidad, algunos jueces disponen que los equipos técnicos conversen con los menores en ambientes distendidos, pero
depende de
la sensibilidad de cada letrado.
Núñez considera que "del mismo modo que los altos cargos tienen el
fuero de
que se les interrogue en su domicilio, los niños deberían poder ser consultados en sus casas, mientras hablan de fútbol o cualquier otro
tema.
El juez debería poder conocer la opinión del menor sin interrogarle. Y durante este trámite siempre debería estar presente un psicólogo".
En cualquier caso, las preguntas directas del tipo "escoge entre papá o mamá" han de descartarse por completo, insiste Núñez. Sobre
todo, "porque el
niño necesita a ambos". Sin embargo, con la actual Ley del
Divorcio "uno de
los cónyuges se convierte en el verdadero padre y el otro en
visitante".
Incluir la figura de la guarda y custodia compartida podría aliviar
esta
situación para quienes la padecen.
En las últimas semanas, el tema de la custodia compartida ha
despertado un
intenso debate en la sociedad española. Partidarios, detractores y escépticos exponen sus puntos de vista en todos los foros posibles.
Los dos
últimos Defensores del Menor de la Comunidad de Madrid consideran muy positiva la introducción de esta figura y la califican de "ideal",
aunque
ambos tienen sus matices.
Núñez prefiere hablar de responsabilidad o tiempo compartido. Para él,
lo
idóneo es que "el menor viva con uno de los cónyuges y que el otro
participe
al máximo en la vida del niño, que tenga tanto contacto y relación
como sea
posible. Ello se puede concretar de muchas maneras". Así, un niño
podría
vivir con su madre, pero el padre podría recogerle en el colegio,
hacerle de
canguro, ayudarle con los deberes o llevarle al cine entre semana.
En cambio, Núñez se muestra reacio a aplicar una de las fórmulas más controvertidas, la de alternar viviendas periódicamente: "Cambiar de
casa
cada seis meses puede ser desestabilizador, sobre todo porque también
en
este caso deja de ver a uno de los padres con la asiduidad deseable".
En
este sentido, Núñez opina que los regímenes de visitas deben ser
modificados
de modo sustancial. Y para empezar deberían cambiar de
nomenclatura: "Hay
que llamar a las cosas con sensibilidad. Un padre o una madre no
visita a su
hijo".
Eso es justo lo que reclaman cada vez con más frecuencia los padres
que han
perdido la custodia de sus hijos. "Se visita a los enfermos, no a los
hijos.
Pero en este país cuando te separas dejas de ser un padre afectivo para convertirte en un mero padre económico", lamenta este traductor de 35
años,
quien hasta hace unos meses cuidaba de sus hijas a diario, ya que
trabaja en
casa y dispone de tiempo para hacerlo. "La tendencia de los jueces", denuncia, "es conceder la custodia a las mujeres de manera
generalizada. Y
no entiendo el motivo por el cual yo era un buen padre antes de
separarme y
he dejado de serlo después. La custodia compartida debería concederse
por
defecto".
Con mamá o con papá
La guarda y custodia suele otorgarse a la madre en más del 90% de los procesos judiciales. "Aunque ha cambiado mucho, la sociedad española
sigue
siendo machista. El 80-85% del cuidado de los hijos lo desarrollan las madres. Son ellas las que acuden mayoritariamente a las escuelas de
padres y
a las asociaciones de padres y madres. Y los jueces no suelen
contradecir a
la sociedad en este punto", dice Núñez.
La mayoría de los varones admite esta realidad, pero también
reivindica que
los hombres que apuestan por la "paridad y la igualdad de sexos" no
sean
discriminados por razones de sexo a la hora de hablar de los
hijos. "Del
mismo modo en que se está potenciando que los hombres pidan el permiso
de
paternidad alegando que están tan capacitados como las mujeres para
cuidar
de los hijos, debería seguir responsabilizándoles en su crianza en
caso de
separación". Esta es la opinión de Susana Murillo, portavoz de la
recién
creada Asociación Progresista por los Derechos del Menor.
Murillo ha empezado a luchar por la custodia compartida porque
quiere "ver a
su sobrino. Para hacerlo, mi hermano tiene que cederme unas horas de
las
pocas que tiene al mes y renunciar a estar a solas con él". Demandas similares tienen los abuelos de los cónyuges que han perdido la
custodia de
sus hijos. En muchos casos, los niños acaban perdiendo el contacto con
toda
una parte de la familia y apenas si ven a los tíos y primos del "bando perdedor".
El psicoterapeuta familiar Javier Aznar considera que un padre puede
estar
tan capacitado como una mujer para cuidar de un menor y al revés. "Lo
que el
niño necesita es nutrición emocional, cariño, y una buena
socialización". La
mayoría de los psicólogos infantiles coinciden en que el mayor daño
que se
produce al menor no se debe al cambio de domicilio o al sexo de quien
le
tiene su guarda y custodia, sino a las desavenencias entre los padres.
"En principio es interesante, pero no imprescindible que un niño tenga
como
punto de referencia un domicilio familiar", explica Josep Tomàs
Villalta,
especialista en psiquiatría infantil del Hospital de la Vall
d'Hebron. "Pero
esta referencia no debe ir en detrimento de que se relacione con ambos padres. Durante los primeros meses de vida, el vínculo maternofilial es fundamental, pero a partir del primer año la socialización del niño se produce tanto por el lado del padre como de la madre". Por otro lado,
Tomàs
opina que quitarle el poder a una sola persona y hacérselo compartir
con el
otro progenitor puede ser beneficioso, porque les obligará a
entenderse y a
reducir la conflictividad.
Cuando no es una buena idea
Lo malo es que a menudo ese "entendimiento" es imposible desde el
primer
momento. "La custodia compartida es lo ideal", remarca Urra. "Pero en absoluto se puede aplicar cuando la relación está muy deteriorada". El
mismo
argumento esgrime Ángela Alemany, presidenta de la Asociación de
Mujeres
Juristas Themis para expresar su postura: "En principio nos parece
bien que
se introduzca el concepto de la custodia compartida. De hecho, ya había jurisprudencia en este sentido. Pero creemos que sólo debería
concederse
cuando ambas partes lo soliciten, porque si no hay mutuo acuerdo es difícilmente aplicable. Para compartir la custodia la comunicación
entre los
dos padres ha de ser muy buena".
Sobre la inclinación de los jueces a conceder la custodia a las madres, Alemany señala que la ley actual es neutral en este sentido y no habla
de
padres ni de madres. Aun así, admite que a la hora de decidir
suelen "pesar
prejuicios de tipo cultural". Una de las posibles explicaciones es,
según la
presidenta de Themis, el hecho de que los hombres suelen pedir la
custodia
en muchísima menor medida que las mujeres.
"Ambas partes suelen discutir las pensiones, el régimen de visitas,
quién se
queda con el piso, pero no la guarda y custodia". Como prueba, Alemany
cita
un estudio realizado en los años 1999-2000 en los que se cifraba en un
67%
los casos en que ambos cónyuges solicitaban la guarda y custodia para
la
madre de mutuo acuerdo.
En cualquier caso, las Mujeres Juristas subrayan que no se oponen a la custodia compartida siempre que "se den las condiciones para asegurar
el
bienestar del niño". "Nuestras declaraciones se han malinterpretado en varias ocasiones", se queja Alemany y aprovecha la ocasión para
remarcar que
lo importante son los derechos del menor. Por este motivo, se oponen a
que
"el impago de pensiones se pueda sancionar con la supresión del
régimen de
visitas. Es el menor el que tiene derecho a ver a su padre". Estas aclaraciones no son gratuitas. La guerra de sexos en torno a este tema
está
cargada de agresividad y abundan los malentendidos.
Una de las entidades que se opone a la custodia compartida con mayor contundencia es la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas. Su presidenta, Ana María Pérez del Campo, ha declarado en varias
ocasiones que
"el niño necesita un referente modélico sin contradicciones y cuando
hay una
separación, incluso si es amistosa, "los criterios educativos no
pueden ser
más dispares".
En su libro Escuela práctica para padres (La esfera de los libros),
Javier
Urra explica a través de ejemplos lo perjudicial que resulta la
disparidad
de criterios a la hora de educar a un niño. Sin embargo, estas contradicciones no sólo se producen cuando el menor alterna viviendas,
sino
durante los regímenes de visitas. Además, puede ser muy negativo que un progenitor se convierta en "el malo", el que se encarga de que el niño
haga
los deberes y le regaña para que coma y se bañe, mientras que el otro
es
quien lo lleva al parque de atracciones los fines de semana.
Toni, el traductor recién separado, admite que él ha cambiado con sus
hijas
desde que no las ve a diario. "Ahora si me piden que las lleve a
caballito
las monto en seguida. Antes les decía que caminaran, pero ahora lo que quiero es que lo pasen bien el poco tiempo que podemos estar juntos".
Esos
fines de semana también hay más caramelos que los martes o los
miércoles.
En el caso de Toni no hay diálogo ni perspectivas de que pueda haberlo
en un
futuro próximo. La situación se ha deteriorado demasiado. El hecho de
que la
nueva Ley del Divorcio acorte los procesos de separación también
favorecerá
que los cónyuges ahorren dinero y sufrimiento. Y tiempo para discutir.
En este sentido, Luis Zarraluqui, presidente de la Asociación Española
de
Abogados de Familia, alaba el proyecto de ley del Gobierno, pero cree
que
esta reforma también debería incluir otros cambios como, por ejemplo, ajustes semánticos: "Que a uno le den la custodia y al otro las visitas tiene la traducción popular de que uno ha ganado y el otro ha perdido.
Uno
es padre de primera y el otro de segunda. Uno se queda con los hijos y
el
otro los pierde". La terminología de ganadores y derrotados es
especialmente
negativa cuando quien "pierde" es una mujer "Si los niños se quedan
con el
padre, a la mujer se le cuelga el sambenito. La gente se
pregunta: "¿Pero
qué habrá pasado? Si parecía tan buena madre?".
¿En casa de quién?
Otro tema pendiente que debería regularse, según el representante de
los
Abogados de Familia, es el de la vivienda. "Esta cuestión falsea muchas situaciones. Los niños no vienen con el pan bajo el brazo, pero hay
cónyuges
que piensan que los niños sí vienen con la casa bajo el brazo. Por eso alguno se enquista en pedir la custodia para quedarse con el piso",
explica.
"En este sentido, el Código Civil Catalán es más adecuado, porque
habla de
uso "preferente" de la vivienda para quien tiene la custodia".
Cuando la custodia es compartida el convenio que regula la pensión y
el uso
de la vivienda cambia. Si los dos cónyuges trabajan y cuentan con
salario
propio, ambos pueden resolver asumir los gastos de los niños durante el período en que estos están a su cargo. De este modo, se evitan muchas disputas.
Las posibilidades son muchas. Y con el tiempo, cada vez más.
Inmediatamente
después de una ruptura algunos ex cónyuges no quieren ni hablarse, pero cuando llega la calma hay quien reconduce la situación. "De hecho, hay algunos regímenes de visitas que con el tiempo acaban modificándose y convirtiéndose en custodias compartidas", asegura Ángela Alemany.
A medida que los miembros de las ex parejas rehacen sus vidas e incluso crean nuevas familias con sus nuevos compañeros, las tiranteces se
suavizan.
Pero para conseguir superar esta situación hace falta no sólo tiempo,
sino
también tiempo libre. Esta es una de las razones por las cuales Vicenta Guzmán, presidenta de la Federación de Asociaciones por la Custodia Compartida, lucha por conseguir que esta opción sea una realidad: "Yo
no
puedo criar a mis dos hijas sola. No puedo trabajar, descansar y
rehacer mi
vida. No tiene sentido que para combinarlo todo tenga que contratar a
una
canguro. Las niñas tienen a un padre, ¿quién va a cuidar de ellas
mejor que
él?"
Guzmán conoció en profundidad las ventajas de la custodia compartida
cuando
era concejal en Mislata y le solicitaron un permiso para organizar unas jornadas sobre este tema. Dice que hasta entonces no había imaginado
que se
pudiera sufrir tanto por los hijos: "Los padres que lloran porque no
pueden
verlos no deberían escuchar cómo desde algunos sectores se dice
frívolamente
que ellos no piden la custodia compartida", protesta esta feminista y militante de Esquerra Unida del País Valencià.
Arma arrojadiza
"Hay muchas mujeres a favor de la custodia compartida", añade Guzmán y recuerda que en Francia fue una ministra quien sacó adelante la
introducción
de esta figura legal. Además de considerar que es esencial que los
hijos
cuenten siempre que sea posible con los dos modelos y sus dos
familias, la
presidenta de la Federación de Asociaciones por la Custodia Compartida considera que con esta práctica se puede evitar que los niños puedan
ser
manipulados o utilizados "como arma arrojadiza" por ninguna de las
partes.
La manipulación del menor para ponerlo en contra de uno de los cónyuges llega en algunos casos al límite de provocar el rechazo del menor en
lo que
se denomina síndrome de alineación parental. Ello además de ser
pernicioso
para el desarrollo psicológico del niño puede volverse en contra del "manipulador" cuando su hijo comprenda que lo han utilizado. Es lo que
se
conoce como "efecto boomerang".
Durante ese primer período la manipulación es tremendamente frecuente.
Para
evitarla, los especialistas aconsejan recurrir a los servicios de la mediación familiar antes de que la situación se deteriore de un modo irreversible. Desgraciadamente, esta opción sigue siendo muy
desconocida,
lamenta Anna Vall, directora del Centre de Mediació Familiar de
Catalunya.
Vall también prefiere hablar de tiempo compartido y asegura que la
mediación
puede servir para que ambas partes lleguen a un acuerdo mutuo sobre el reparto de ese tiempo: "Se trata de que olviden los reproches y el
pasado, y
piensen en el futuro".
Cualquiera que sea el trato lo esencial es "que el niño pueda
preservar la
relación con ambos progenitores y recuperar la tranquilidad lo antes posible", aconseja Vall. El psicoterapeuta familiar Javier Aznar está
de
acuerdo con esta filosofía y recuerda un refrán africano que dice
que "para
criar un niño hace falta toda una tribu".